miércoles, 23 de diciembre de 2009

Como un cuento de Navidad

El asno y el buey tenían una ubicación privilegiada en la cueva. Los vecinos habían concurrido con antorchas para iluminar y dar algo de calor ante ese frío que helaba los huesos, y un hambre que penetraba hasta los sueños. Un joven esmirriado de túnica raída había amasado el barro y le dio forma a un niño bastante respetable, al que colocó sobre el heno. El muchacho celebró la misa obligada de la vigilia navideña, elevando una plegaria de su propia cosecha, y al tomar al niño de arcilla con sus manos, la criatura cobró vida y lo abrazó ante el asombro de los presentes y la indiferencia de los animales. Un milagro en Navidad. Los concurrentes se retiraron emocionados, llevándose paja de la cueva que se utilizó para medicina de animales y personas.

Sucedió en la vigilia del 25 de diciembre de 1223 en Greccio, al norte de Roma, al sur de Asis. Dicen por ahí, que un tal Francisco de la zona de Asís dio vida al primer pesebre navideño. Vaya uno a saber.

Felicidades a todos.

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