martes, 23 de octubre de 2012

Entró a la eternidad



¿Qué será la eternidad?, ¿cuánto tiempo durará?, ¿habrá?.  Durante mucho tiempo creí, erróneamente, que la eternidad era todo el tiempo durante el cual viviera alguien que me recordara, que pronunciara mi nombre, o  quisiera echarme un rezo. Es que, para qué seguir si no hay quien se acuerde de mí. Pero no es así.

Dentro de 50 años, tal vez, cuando ninguno de los discípulos de Nueva Cristiandad se mantenga en pié, o alguien recuerde o susurre el nombre Hugo Soler, algún distraído podría presionar una tecla equivocada e ingresar vía el sitio del youtube del futuro a la página del Profesor, y sentir una irreprimible curiosidad de pulsar play. Soler despertará del sopor, y con paso cansino empuñará el micrófono, se aclarará la voz, y al compás de una guitarra amiga, ante una platea ignota para el curioso, entonará amorosamente los versos del bolero Sabrá Dios, con emoción, con sentimiento, como si fuera la última vez.

Vascogaucho

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