Queridos amigos/as
Más vale tarde que nunca. Como buen viejo, lenteja. Creo que nos encontramos el 28/11/09. Ese encuentro me dio vuelta. Todavía hay cosas que estoy procesando. Es como hacer review por cuarenta años. Pero fue grato, muy grato. Emotivo, fuerte. Y gratificante. Son esos grandes momentos que te hacen bien. Y además un ENCUENTRO. Una REUNIÓN. Esta la sé: REUNIR = VOLVER A UNIR.
Y para semejante movida, esta sacudida de afectos y recuerdos, me pregunto entonces qué pasó allá lejos y hace tiempo.
¿Qué fue el SAENZ para cada uno de nosotros como escuela secundaria?
Para el que suscribe fue algo muy importante porque dejó huellas, marcó vocaciones y nos dio una cierta visión del mundo. Y valores. Sin quererlo tuvo mucha consonancia con el contexto y por eso llegamos a los 70’ con muchos elementos y otros medios.
Porque nos tocó vivir nuestra adolescencia en los 60’ y si nos comparamos con la actual no hay brecha, hay abismo. Nosotros tuvimos mucho de lo que hoy en las escuelas les está faltando a los pibes.
Vivimos toda nuestra adolescencia con la Revolución Argentina y aun así llegamos a los 70 con ideales, fuerza, vocación de servicio y solidaridad. Algunos tuvimos una visión idílica de la Revolución, de lo que pasaba en el país y en muchos casos fuimos ingenuos. Decía Cortés “a los veinte años el mundo es una manzana”. Creo que esto es otro debate.
Nuestro ideal era también nuestra herejía: queríamos ser felices.
¿En qué contribuyó el glorioso Pbro. Saénz a todo esto? Lo intento explicar como experiencia educativa, que hoy sería muy novedosa.
Fue una educación muy personalizada. Esto se posibilitaba por: ser una escuela chica (30 alumnos por curso) Éramos pocos y nos conocíamos mucho. El doble turno. Las actividades: deporte (natación) facilitado por tener la quinta de Castelar –campo de deportes- El estudio dirigido. El cine-debate. Los viajes. Las salidas. Los bailes en el colegio. Una visión progresista de la religión católica.
Todo esto era parte de un proyecto educativo que generaba:
- La pertenencia a un lugar y a un grupo.
- La contención de los adolescentes.
- La formación del carácter y la personalidad.
- El conocimiento.
- El compromiso.
En ese proyecto el cuerpo docente. Profes, preceptores, secretaría. Nuestros profes sabían, dominaban su disciplina y cumplían con su función: enseñaban. Y nosotros aprendíamos. Fundamentalmente eran muy buenos tipos, muy buenas personas. Había ejemplos.
Y el liderazgo de Galigniana. Ese era su proyecto y su vida.
El viejo formaba. A la antigua, a su manera. Con sus personalismos y como autodidacta, nos formaba en valores. Rescato esto, era un educador.
La educación en valores es algo que ahora sólo se enuncia, no se practica, te dan cursos con puntaje y todo pero como decía el viejo “nadie ama lo que no conoce” y “nadie da lo que no tiene”. Como los valores se deben encarnar, vivir, en el Sáenz no nos enseñaron a ser hijos de puta, garcas o traidores. Modelos estos adoptados hoy por grandes sectores y personajes de este maltrecho pero querido país.
Entonces el colegio con el impulso del viejo y la sintonía de los profes iba haciendo en nosotros un modelado. Como un trabajo de escultura.
Otro dato fuerte: los grupos de compañeros se transformaban en grupos de amigos y en algunos casos estas amistades perduran hasta el presente. Y muchos compartíamos el barrio que también era factor de socialización.
En los 60’ y 70’ la vida grupal fue muy intensa. Como dicen ahora era un colectivo ¿viste? Era una vida comunitaria. Hasta que en el 76 llegó el Tsunami que duró hasta el 2001. Este es otro capítulo, bastante gordo, pesado, triste.
Como toda organización el Sáenz tuvo su momento fundacional, su esplendor y su decadencia. Y la figura del viejo Galigniana también.
Creo que tuvimos mucha suerte de vivir el Sáenz. ¿Por qué digo esto? Porque en mi caso particular tuve dos experiencias con mi escuela secundaria. Hice 4 años y medio en Sáenz, tuve que irme en 4º año y terminé en el Colegio Nacional Sarmiento.
Tuve que empezar a trabajar y estudiar de noche. Fue como pasar del calor al frío. Muchas de las cosas que dije antes no estaban el Sarmiento, ni ahí. Éramos muchos y no nos conocíamos. Creo que había como 8 divisiones de 5º año. Y eso que era un nocturno. La anomia total.
Fue duro, pero había que crecer de golpe, como la película de Renán. Pero como todo es aprendizaje también me permitió madurar, vivir y ver otras cosas, otros personajes. Sí tarde en recibirme.
En síntesis, que le puedo agradecer al Pbro.?
- Me dio amigos y de los buenos.
- Me dio una beca. La posibilidad de estudiar en ese colegio.
- Determinó mi vocación docente (en marzo cumplo años de docencia, esta pasión inútil).
- Me inició en mi pasión por el cine, que como recurso didáctico es espectacular.
- Me dio contenidos, conocimientos. Buena base no sólo para seguir estudiando sino también para enseñar.
- Lo vivido en los grupos juveniles: Centro San Francisco, Nueva Cristiandad, el Tigre, también fue definiendo una vocación social.
- También me dio un cuñado. Ibérico él.
Todas estas cosas y muchas otras me ayudaron a vivir momentos muy felices en una adolescencia que pintaba bastante sufrida.
Si una escuela secundaria te da todo esto tuvo que haber sido buena. Otra, escuelas así no conozco muchas, más hoy. Si Uds. conocen diganme.
Bueno, escribir esto fue como parir un piano, no salió enseguida. Ahora estoy de vacaciones en San Martin de los Andes ( Enero 16) . Me tomé un recreo de la familia y pudo salir esto. Necesitaba un tiempo y un lugar.
También digo que reencontrarme con algunos de Uds. fue también retornar a un período hermoso de mi vida como fue la experiencia del Tigre. Tiempos felices vividos en los años 1972/73. ¡Qué país ese, loco!
Esto es para compartir, son mis modestas impresiones a la distancia.
Como soy un analfabestia ninformático esto no lo colgué en el blog. Si quieren y saben tienen mi bendición.
Lo que sí contesten loco y cambiemos figuritas.
Una duda existencial que viene desde el fondo de los tiempos y era recurrente: ¿Porqué no teníamos minas en el Saénz?
Un abrazo y un grito de corazón
El Negro (a) Miguel Rojas.
Neuquén, enero 24 del 2010
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
2 comentarios:
Sin duda haces una descripción afectuosa y emocionante de lo que nos dejo el Saenz, es un gusto saber que otar persona en este mundo piensa igual que yo sobre algo que los dos queremos.
Sin pasar por el Saenz muestra vidas no hubieran sido tan cargadas de buenos sentimientos, buenos valores y de grandes amigos.
Un gran abrazo
MIGUEL,SI EL SAENZ HUBIERA TENIDO MINAS,NOS HUBIERAMOS PELEADO POR ELLAS,NO TENERLAS FUE LO MEJOR QUE NOS PODIA PASAR,BUSCARLAS AFUERA TE DABA LA POSIBILIDAD MAS AMPLIA DE ELECCION.
VICTOR
Publicar un comentario