Hoy, 11 de septiembre, es un día de celebración y recordatorio para nuestros queridos Maestros del Saenz.
Su esmirriada figura contradecía con esa voz grave, envolvente y especialmente sonora que convertían los viernes a la siesta en un momento pleno de atenciones, hasta hacernos olvidar que pasábamos por la edad del pavote. Toda lectura que hacía López transformaba el texto en un ensueño increíble, se tratara de un relato de Poe, El Tony, La Radiolandia o el prospecto del vick-vaporub.
En especial, siempre tengo el recuerdo de la vez que leyó La Autopista del Sur de Julio Cortázar; fue un momento único. Logró la ilusión de llevarnos a la Panamericana o al Camino de Cintura, varados en un mar de chapas y humanidad, convirtiéndonos en los héroes de la confusa y angustiosa situación que vivían cantidad de conductores, conquistando a la chica más linda y malogrando los planes de los malos de
Y aprovecho la ocasión para saludar a todos los Maestros del Saenz, a Carlos y Jorge Santoro, Horacio Montano, Ricardo Aguirre, Carlos Alvarez y todos los cumpas que abrazaron el camino venturoso de la docencia, y también, porque no, a los que nacieron en un día como el de hoy, por caso, José Paez (11ª) quien comparte con el fundador de El Zonda, su origen sanjuanino y alguna que otra redondez.
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