¿Porqué será que hombres grandes escriben cartas de tanta ternura y afecto?. ¿Qué hará que varones cincuentones ya, se expresen entre sí y por escrito, con tanto cariño?.
Hacia finales de abril, recibí un correo de Santoro desde Ginebra, anoticiándome del blog. Fue una emoción ver de nuevo a Cavigiolo, Olgiatti, Esarte y a otros mayorcitos festejando el reencuentro del Saenz.
¿Cómo empezar una búsqueda de compañeros a los que no trataba hacía años?.
Comencé con Rabino y lo encontré en Facebook. Estaba su foto, donde se lo veía con un perfil Peter Iustinov, y junto a él, una linda niña, que resultó ser su hija. ¡Rabino tenía una hija¡. Claudito me facilitó la tarea, ya que tenía fotos de la placa de bronce, con el nombre de todos.
Viaño me envió la dirección de Rivero, y ahí fue el mail. La respuesta vino de inmediato. Asentado en Junin de los Andes desde hace años, trabaja para una fundación que ayuda a mapuches. Fue tan generoso que me llamó un domingo a casa.
De Bocha Schipani tenía el teléfono, que me lo había mandado por una vuelta del destino, y él avisaría a Laclau.
Bocha me dijo que Chiesa seguía teniendo el taller por Gorriti. Allí mandé un sobrino con la consigna de recorrer Gorriti de Bulnes a Gascón. No caminó mucho porque todos lo conocían, y por debajo de una persiana tiró el mensaje para que ingresara al blog. A la noche, ví que Chiesa había confirmado su asistencia para el 30. La carta había llegado.
A Farina lo encontré en Misiones, y ya le mandé tres mails, pero no me contestó. Habrá que esperarlo. Lencina, Ventura y De Beláutegui, todavía no son hallables. A Costa Hernandez, que todavía no puedo recordarlo (mal de muchos), ni noticias.
De Canaveri, Laclau me confirmó que falleció. Tuvo el mismo final que Jimi Hendrix y Janis Joplin. Ojalá que donde esté, el negrito escuche las melodías que acá no pudo.
Al terminar 5º año, vinieron las obligaciones, los estudios, el te quiero/no te quiero, el casorio y el descasorio, la llegada de los hijos, la enfermedad de los padres, el stress, los cambios, los jefes, y para algunos, los nietos. La llegada del blog es una caricia para la memoria; es volver la mirada atrás pasando por alto todas esas vicisitudes, a un lugar donde fuimos felices, a ese “Saenz” que nadie conoce y que nos ruboriza tener que contestar sobre el Colegio, la repetida pregunta: “¿a cuál?”.
Rabino al responder mi mail, me escribió sobre el amor a su hija y de los pesares de su vida, y la finalizó expresándome la felicidad del reencuentro:
“Hoy ha sido un gran día…son casi las 3 y media de la mañana, yo llegué hace poco. Comencé el jueves de la mejor forma”.

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