lunes, 22 de junio de 2009

IL POSTINO

¿Porqué será que hombres grandes escriben cartas de tanta ternura y afecto?. ¿Qué hará que varones cincuentones ya, se expresen entre sí y por escrito, con tanto cariño?.

Hacia finales de abril, recibí un correo de Santoro desde Ginebra, anoticiándome del blog. Fue una emoción ver de nuevo a Cavigiolo, Olgiatti, Esarte y a otros mayorcitos festejando el reencuentro del Saenz.

Ahí nomás le escribí a Esarte pidiendo no quedar afuera; que mis compañeros, a los que a muchos de ellos había dejado de ver hacía décadas, tenían que estar en la próxima reunión de alguna manera. Por un voto fui elegido el buscador de mis compañeros.

Al mismo tiempo, recibí mail de Viaño de Chicago, también asombrado con esta aparición.

Le avisé a Paez para que hiciera lo propio con la undécima promoción. Lo designé mi consultor informático, ya que para esos menesteres mi nombre de correo lo dice todo.

¿Cómo empezar una búsqueda de compañeros a los que no trataba hacía años?.

Comencé con Rabino y lo encontré en Facebook. Estaba su foto, donde se lo veía con un perfil Peter Iustinov, y junto a él, una linda niña, que resultó ser su hija. ¡Rabino tenía una hija¡. Claudito me facilitó la tarea, ya que tenía fotos de la placa de bronce, con el nombre de todos.

Santoro me pasó el teléfono de Novakovich y lo llamé. Nada se asemeja a la voz humana; era el flaco sin dudar, todavía con un tono juvenil en el hablar, y mientras me daba charla, él buscaba el blog y ahí nomás se anotó.

Viaño me envió la dirección de Rivero, y ahí fue el mail. La respuesta vino de inmediato. Asentado en Junin de los Andes desde hace años, trabaja para una fundación que ayuda a mapuches. Fue tan generoso que me llamó un domingo a casa.

Santoro también me pasó la dirección de Papandrea y le escribí. Esperé, esperé y hasta que un día llegó su mail desde Mar del Plata. Después su hermano Carlitos me llamó a casa, y todo fue risas y palabras encimadas.

Lo de Macchiavelli vino por la física, como no podía ser de otra manera. Un amigo de su misma profesión me consiguió el mail, y allí fue la carta. Cuando se comunicó desde Berkeley, estaba asombrado del blog, y aún más de cómo llegué a él.

Una noche suena el teléfono en casa, y era Villanueva, poniendo esa voz de reportaje que hacía para gracia de todos, y me dio el mail de Ballve, que vive en Canadá. La carta me fue contestada por su mujer, diciéndome que estaba de viaje pero que ya le había avisado, y que el Pollo Aguirre andaba por Europa.

A Rocha lo llamé a su casa, en Navarro. No paró de hacerme reir, y de recordarme que seguía siendo el mismo gigante de siempre. No lo dudé en ningún momento.

De Bocha Schipani tenía el teléfono, que me lo había mandado por una vuelta del destino, y él avisaría a Laclau.

Bocha me dijo que Chiesa seguía teniendo el taller por Gorriti. Allí mandé un sobrino con la consigna de recorrer Gorriti de Bulnes a Gascón. No caminó mucho porque todos lo conocían, y por debajo de una persiana tiró el mensaje para que ingresara al blog. A la noche, ví que Chiesa había confirmado su asistencia para el 30. La carta había llegado.

De Byrne en google, surgió vinculado a turismo y rugby en Bariloche. Contestó mi carta con enorme emoción, queriendo saber cómo sigue el blog y de los compañeros.

A Farina lo encontré en Misiones, y ya le mandé tres mails, pero no me contestó. Habrá que esperarlo. Lencina, Ventura y De Beláutegui, todavía no son hallables. A Costa Hernandez, que todavía no puedo recordarlo (mal de muchos), ni noticias.

De Canaveri, Laclau me confirmó que falleció. Tuvo el mismo final que Jimi Hendrix y Janis Joplin. Ojalá que donde esté, el negrito escuche las melodías que acá no pudo.

Al terminar 5º año, vinieron las obligaciones, los estudios, el te quiero/no te quiero, el casorio y el descasorio, la llegada de los hijos, la enfermedad de los padres, el stress, los cambios, los jefes, y para algunos, los nietos. La llegada del blog es una caricia para la memoria; es volver la mirada atrás pasando por alto todas esas vicisitudes, a un lugar donde fuimos felices, a ese “Saenz” que nadie conoce y que nos ruboriza tener que contestar sobre el Colegio, la repetida pregunta: “¿a cuál?”.

Nos conmueve el alma encontrar al otro en quien nos identificamos en un pasado colectivo de felicidad.

Rabino al responder mi mail, me escribió sobre el amor a su hija y de los pesares de su vida, y la finalizó expresándome la felicidad del reencuentro:

“Hoy ha sido un gran día…son casi las 3 y media de la mañana, yo llegué hace poco. Comencé el jueves de la mejor forma”.

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