domingo, 31 de mayo de 2009

Un festival de la nostalgia

Por fin ayer se abrieron definitivamente los baúles y se desenpolvaron los recuerdos que algunos atesoraron durante varias décadas, quizás esperando el momento adecuado de poder transportarlos mágicamente al presente.







Así aparecieron en el encuentro las camisetas, los banderines, los carnet de la pileta del Ateneo, las fotos de los viajes, y otra innumerable cantidad de recuerdos, de los que cada uno traía asociada una anécdota de un momento compartido.




La alegría del reencuentro, la emoción y la nostalgia, se mezclaron todo el tiempo durante la jornada compartida, y el tradicional saludo con los dedos meñiques entralazados, fue un símbolo más, que evidenció que la mística del Sáenz, quedó marcada a fuego en nuestras almas y nuestros corazones, aportándonos un sentido de pertenencia, que vivimos con genuino orgullo.

Una jornada verdaderamente emotiva y enriquecedora. Gracias a todos los que participaron, a los que no pudieron hacerlo por distintos motivos, y a los que ya no están con nosotros, pero que estoy seguro que estuvieron en la memoria y el respetuoso recuerdo de todos.

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